Balance 2025 y Proyección 2026: La Inteligencia Artificial como eje central de la estrategia empresarial

Balance 2025 y Proyección 2026: La Inteligencia Artificial como eje central de la estrategia empresarial

Por Diego Erben

 

 

Si nos detenemos a analizar qué nos dejó la Inteligencia Artificial en este 2025 para poder proyectar el 2026 en las organizaciones, el balance es contundente. Hemos sido testigos de avances impresionantes en esta tecnología, con un impacto transversal que ha tocado todo lo que conocemos: desde la academia y las empresas hasta el futuro de las profesiones y la forma en que nos comunicamos.

Además, observamos cómo las diversas alternativas tecnológicas compiten ferozmente por superarse entre ellas; la carrera entre gigantes como ChatGPT, Gemini y otras plataformas emergentes genera un ruido mediático constante. Resulta casi enloquecedor intentar seguir el ritmo de las novedades semana tras semana.

En este contexto, existe una sensación generalizada de que todos utilizamos la IA para múltiples tareas y creemos estar “en órbita” con este recurso digital. Sin embargo, vale la pena hacernos la pregunta difícil: ¿Es realmente así, o acaso estamos utilizando apenas el 1% de su verdadera potencia? Y más importante aún: ¿Qué uso real y tangible le dieron las empresas durante el 2025 para mejorar su gestión diaria?

Más allá de la disparidad en el conocimiento y la adopción de la IA a nivel individual, lo central en el mundo de los negocios es identificar cómo esta tecnología impacta concretamente en los resultados. Debemos analizar cómo puede impulsar mejoras en las ventas, cómo logra eficiencias en los procesos que impactan directamente en los costos, de qué manera minimiza los riesgos operativos y cómo optimiza áreas críticas como las finanzas y la logística, entre muchas otras.

Es por eso que quiero situarme en la perspectiva y en los zapatos de un empresario, un CEO o un miembro del Directorio. Quien ocupa estos roles tiene, indefectiblemente, la responsabilidad de tomar decisiones para que su negocio siga creciendo, alcance los márgenes de rentabilidad deseados y logre que la compañía se valorice aún más en el mercado.

Desde las decisiones estratégicas, debemos identificar cuáles son esas “palancas” que debemos gestionar con precisión para que la IA sea realmente un recurso que impulse el negocio y permita llevar a la organización al siguiente nivel. Por ello, considero que todo dueño, CEO o directivo debe tener presentes hoy los siguientes puntos clave:

En primer lugar, entender a la tecnología como un recurso integral de alto impacto en el negocio. Posiblemente, se trate hoy del recurso número uno para diferenciarse de la competencia, crecer de manera sostenida, ser rentable y llevar la valuación de la empresa a otro nivel.

En segundo lugar, dentro del vasto universo tecnológico, comprender el impacto específico que la IA puede tener en la eficiencia de procesos. Esto incluye la capacidad de simulación de escenarios de negocios y la gestión automatizada, acoplando “brazos digitales” a los equipos humanos para potenciar sus capacidades.

En tercer lugar, y este es un punto crucial: todo lo que venimos construyendo en materia de infraestructura tecnológica sigue vigente. Los servidores, los sistemas de gestión (ERP), la información histórica y las bases de datos no solo son importantes, sino que constituyen la base fundamental para apoyar la IA como recurso digital de alto impacto focal. Hay que derribar un mito: la IA no viene a reemplazar nada de lo que ya hicimos; al contrario, se alimenta de esa estructura y se apoya en ella para brindar soluciones.

En cuarto lugar, mi proyección es que la inversión en tecnología de cara al futuro se multiplicará. Pensando en Gobierno de IT, hardware, software y procesos de exploración, esta inversión será la clave de una organización moderna, adaptada a un mundo que gira a otra velocidad y orientada a consumidores que exigen soluciones innovadoras y de alto impacto.

Finalmente, sigue siendo vital no perder de vista la Estrategia de la organización y el clásico, pero siempre vigente, triángulo de hierro: Personas, Procesos y Sistemas.

Quiero dejar estas líneas en el cierre del 2025 como una reflexión sobre lo que realmente vimos en la práctica: lo que funcionó, lo que no funcionó y qué aspectos concretos debemos revisar puertas adentro de la empresa. Estos factores constituyen las decisiones más importantes de cara al futuro del negocio en plena Era de la Inteligencia Artificial.